La Ley de la Atracción, 5 de 5 – Abraham-Hicks

La Ley de la Atracción, 5 de 5 – Abraham-Hicks

Hemos estado llamando esta reunión diferentes cosas, por años se trataba de la ley de la atracción. Jerry nos dijo hace 25 años: Abraham existen leyes, como la ley de la gravedad que gobierna el universo, y nosotros le dijimos: existe solo una ley, que vale la pena entender y es la ley de la atracción, la cual dice que lo que es igual se atrae.

Y después mientras empezamos a conversar sobre esta ley y cómo tú recibes lo que piensas así lo quieras o no, observamos muchos de nuestros amigos físicos luchando con la idea de la ley. No parecían poder controlar sus pensamientos. Sus pensamientos estaban muy arraigados en ellos, y veíamos a muchos de ustedes teniendo un pensamiento y luego decían cancelar, cancelar, tratando de chupárselo de nuevo con miedo de que la ley de la atracción lo agarrara primero.

La Ley de la Atracción, 4 de 5 – Abraham-Hicks

La Ley de la Atracción, 4 de 5 – Abraham-Hicks

Creemos que solo un poco de entendimiento de vibración, un poco de entendimiento de quien tú eres, un poco de entendimiento de tu propio sistema de guía te va a ser muy útil. Creemos que si sólo supieras que la manera cómo te sientes es tu indicación de si estás sintonizado o no con quien tú has llegado a ser.

Cuando sientes ganas de hacer algo, cuando sientes apreciación, cuando sientes entusiasmo por la vida, te estás moviendo en la dirección de quien tú eres verdaderamente. Pero cuando te sientes molesto, cuando te sientes inseguro, cuando te sientes enojado, cuanto te sientes resentido, cuando sientes que te ha sucedido una injusticia, o un agravio, cuando te sientes así, incluso si estás mirando algo que casi todo el mundo está de acuerdo que es una injusticia.

La Ley de la Atracción, 3 de 5 – Abraham-Hicks

La Ley de la Atracción, 3 de 5 – Abraham-Hicks

Por lo tanto cuando tú comienzas a comprender que eres un pensador que está proyectando pensamientos y que la ley de la atracción está manejando todos los pensamientos que existen, y te está devolviendo el equivalente al pensamiento que estás pensando, te hace querer prestar más atención a tus pensamientos.

Sin embargo, el prestar más atención a tus pensamientos te volvería loco porque hay tantos pensamientos. Como siquiera empiezas a decidir qué pensamientos son los correctos. Y como gente de este planeta, que se conglomera en grupos y que frecuentemente llega a la misma conclusión errónea de que sólo porque más gente piensa un pensamiento quizás es, o debe ser, el pensamiento correcto.

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